miércoles, 6 de agosto de 2014

Compartiendo noticias: Experimentan con arte-arquitectura participativa



Lograr que el arte se convierta en una vivencia a través de la acción es la meta de la primer serie de instalaciones de más de dos metros de altura que alumnos del Tecnológico de Monterrey en Puebla realizaron al interior del complejo turístico ‘Al final de la senda’, ubicado en el municipio de Ciénega Larga, Chignahuapan.

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Luis Rogelio Sánchez Velázquez, Director del departamento de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey en Puebla comenta que sus alumnos crearon tres instalaciones en el municipio poblano de Chignahuapan que formaron parte de un ejercicio de arquitectura experimental, la cual por definición busca implementar nuevas formas, métodos de construcción y espacios físicos arquitectónicos, adaptándose a nuevas formas sociales y de comunicación, estando al límite de los conocimientos del presente.

Su propuesta busca lograr que la arquitectura sea acogida por el arte y a su vez ser un medio para interactuar con el público. Por esta razón, las esculturas se distribuyeron en 17 hectáreas del bosque que integra el complejo turístico “Al final de la senda”, y así lograr que los visitantes tengan la oportunidad de acercarse a las obras e incluso meterse “literalmente dentro de ellas”.

Y es que estas esculturas, en palabras del catedrático, no son sólo para observarse, sino para interactuar con ellas. Un ejemplo es el “Gritario”, una especie de altavoz enorme el cual está colocado en un árbol a unos cinco metros de altura, con un peculiar color amarillo chillante, fácil de encontrarlo. Sin duda un ejercicio para explorar la poética del espacio.

Otra obra de arte es el “Tipi”, un peculiar móvil en forma de “casita de apache” que se encuentra en lo más alto de la montaña. En el puedes trasladarte por el aire de un árbol a otro, jalando una cuerda. Una obra que lleva como metáfora la vida nómada, donde antiguamente los apaches llevaban cargando su casa a todos lados.

Y por último el “Nido”, una bola de madera que va cayendo por la colina, suspendida por unos polines, detenido con la técnica de cimbra o entramados de madera, la cual tiene como propósito darle al público un espacio de tranquilidad en medio de la naturaleza donde el estar dentro de ella y observar el follaje de los árboles cambia su perspectiva.

Y es que para finalizar el catedrático enfatizó que este tipo de obras están inspiradas en la idea del refugio primitivo, en el bosque, la naturaleza, en un espacio simplemente poético. Un ejercicio donde los alumnos tienen las bases de una arquitectura convencional con un carácter inspirador y libre, sin descuidar aspectos como el cuidado y la conceptualización del espacio.



Referencia
VIDA ESTUDIANTIL. CULTURA. AGENCIA INFORMATIVA DEL TECNOLÓGICO DE MONTERREY.  EVELYN ZAMORA RAMÍREZ. 4.08.2014

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